Abuela Pepa. DE INTERÉS

Dime cuánto corres y te diré cuánto más vas a alargar tu vida.

Así es, hay un estudio en el que participaron 55.000 personas que ha determinado que correr te hace más longevo. Aquí te mostramos, el tiempo de vida que podrías alargar en función de las horas que corras semanalmente.

Según el cual, cada hora que pasas corriendo, incluso de forma esporádica y/o a un ritmo bajo, se van a sumar (multiplicadas por siete) a tu esperanza de vida. Es decir, que si corres durante 20 años, un par de horas a la semana, (en total 2.080 horas) habrás ganado (como estas se multiplican por siete) 14.560 horas de vida, lo que traducido en años será de 1,6. Esa sería la esperanza de vida que, siempre según dicho estudio, podrías aumentar.

No obstante, parece que el máximo de años que se puede aumentar es de tres. Es decir que por mucho que se corra, no se van a poder acumular más que un máximo de 36 meses. También hay otra ventaja importante, y es que correr va a disminuir es el riesgo de muerte prematura en un 40%, para aquellos corredores habituales y en un 25% los ataques al corazón, para aquellos que empiezan a practicarlo.

En cualquier caso, el estudio refleja que no se trata solo de correr, aquellos que lo hacen llevan otros beneficios añadidos, como los hábitos de vida saludables, mejores dietas… que incide directamente en la longevidad de cada uno.

Más información sobre este estudio en:
Progess in Cardiovascular Disease
Cooper Institute en Dallas [EE UU]

Por otro lado, también hay estudios relacionados con el running en los que se evalúa la importancia de que éste, se realice con cierta moderación. Llevamos unos cuantos años con una especie de «fiebre» que además se «contagia» con relativa rapidez. No hay más que salir a la calle para encontrarse gente corriendo prácticamente a cualquier hora del día (incluso de la noche). Es por ello que los expertos se animan a realizar estudios para evaluar los efectos de este deporte sobre la salud del cuerpo humano.

Un estudio reciente publicado en Journal of the American College of Cardiology revela que aquellas personas que corren a una velocidad similar a caminar rápido (al trote cochinero de toda la vida) pueden reducir el riesgo de mortalidad en un 30%, mientras que aquellos que realizan esta actividad de forma más intensa y corren más rápido, tienen un porcentaje similar al de las personas sedentarias. Así pues, parece que correr a un ritmo lento o caminar rápido es bastante saludable, por lo que no debemos «venirnos arriba» con el tema de la velocidad. En PLoS ONE, publicaban un artículo Hans Savelberg y sus compañeros de la Universidad de Maastrich, en el que ponían de manifiesto que la práctica de actividades moderadas durante más tiempo al día, es más beneficioso para la salud que las actividades físicas más intensas pero más cortas.

Conclusión: ejercicio sí, moderación también.