Abuela Pepa: propiedades y beneficios del ajo

Rejuvenece la piel y ayuda a combatir la impotencia

El ajo tiene muy pocas calorías pero un alto valor nutritivo, principalmente contiene manganeso, vitamina B6, vitamina C, selenio y fibra y en cantidades menores pero nada despreciables, calcio, cobre, potasio, fósforo, hierro y vitamina B1.

A lo largo de la historia se ha usado mucho por sus propiedades medicinales y beneficiosas para la salud, debido a la alicina que contiene, responsable de su olor característico. La alicina se forma cuando se pica, machaca o se mastica. Este compuesto tiene propiedades antisépticas, fungicidas, bactericidas y depurativas y actúa contra numerosos virus y bacterias, además de su poder antioxidante. Para beneficiarte de todas sus propiedades, se debe comer crudo, porque cocido pierde un 90% de su efectividad.

BENEFICIOS Y PROPIEDADES

Antibiótico natural
Fue Louis Pasteur, en 1858, quien demostró que el ajo era un antibiótico natural, porque en un cultivo de laboratorio detenía el crecimiento de bacterias preparadas. En la Segunda Guerra Mundial el ejército ruso lo usó de forma masiva por la escasez de antibióticos. Una investigación llevada a cabo por la Wright State University confirmó que el ajo es un 1% tan potente como un antibiótico de penicilina.

Mejora la circulación
Como ayuda a reducir el colesterol, evita que se adhiera a las paredes arteriales disminuyendo las obstrucciones arteriales o arteriosclerosis, causa habitual de infartos al corazón y derrames cerebrales. Su principal beneficio proviene de su vitamina B, que reduce los niveles de homocisteína (sustancia que puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos) y del selenio que ayuda a combatir las enfermedades del corazón.

Controla el colesterol
Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad Stanford (California) demostraba que la alicina del ajo reduce los niveles de colesterol total y triglicéridos altos. Esta solo aparece cuando el ajo se machaca, se corta o se mastica.

Anticancerígeno
La Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill realizó un estudio en el que concluía que las personas que consumen ajo crudo tienen la mitad de riesgo de sufrir cáncer de estómago y dos tercios menos de riesgo de padecer cáncer colorrectal.

Favorece la digestión
Comer medio diente de ajo o un tercio a la semana, cuida nuestros intestinos y favorece la secreción de jugos estomacales. Además, su acción antiséptica y antibiótica, ayudan a frenar muchas enfermedades del aparato digestivo.

Descongestionante
Es uno de los remedios caseros más populares usados para el resfriado porque descongestiona las vías respiratorias y ayuda a la desinfección, desinflamando los bronquios. También actúa como expectorante.

Estimula las defensas
Un estudio del Instituto Tecnológico Agroalimentario y diversas consideraciones emitidas por nutricionistas de la Agencia de Noticias de Información Alternativa (ANIA) de España, afirman que el ajo tiene muchas propiedades antivirales y bactericidas y contribuye a reforzar el sistema inmunológico, elevando así sus defensas.

Ayuda a la impotencia sexual
Los científicos han descubierto que tomar ajo puede aumentar el deseo sexual de aquellos hombres que experimentan impotencia. Un estudio llevado a cabo en San Thomas (Hospital de Reino Unido) demostró que tomar 4 dientes de ajo crudo al día contribuye a mejorar el flujo sanguíneo en el pene, lo que se traduce en más erecciones.

Ayuda a eliminar metales pesados del cuerpo
Se ha demostrado que en dosis elevadas, los compuestos de azufre contenidos en el ajo protegen de la toxicidad de los metales pesados.

Rejuvenece y cuida la piel
Por si todo lo anterior fuera poco, el poder antioxidante del ajo ayuda la regeneración de los tejidos y a mantener joven nuestra piel. Son conocidas las mascarillas de ajo que suavizan y la fortalecen la piel, además de ayudar a su regeneración celular. También es muy popular entre los remedios caseros, para combatir el acné.

Fuentes:
Nutrición sin más
Hola doctor

La OMS recomienda tomar entre 3 y 5 frutas y verduras diarias. Algunas investigaciones apuntan a que la ingesta debe ser de siete, e incluso diez, pero siempre más verdura que fruta. Si te lo puedes permitir, es mejor que sean ecológicas, así evitarás pesticidas y sustancias tóxicas que suelen añadirle en su producción y transporte.
Las frutas suelen tener muchos minerales, como el potasio, por lo que si se está tomando algún medicamento o se padece alguna enfermedad relacionada, se debe consultar primero con un médico. Si se tiene intolerancia o alergia a algún tipo de fruta o sustancia que esta contenga, no se debería de comer.
Antes de realizar cualquier tipo de dieta o remedio a base frutas, verduras y/o plantas, consulte con su médico o un especialista.